La mitificación de la Edad Media en la literatura

La literatura fantástica de capa y espada (o fantasía épica) suele tener siempre una ambientación medieval, con unas características muy concretas que en líneas generales nos transmiten una idea determinada de lo que fue la Edad Media. Porque tanto El señor de los Anillos (J. R. R. Tolkien, 1954) como la saga de Canción de Hielo y Fuego (George R. R. Martin, 1996), a pesar de las muchas diferencias que puedan tener y seguramente tengan, comparten algo más que el ser obras de este género literario, comparten también una imagen mitificadora de lo que fue el Medievo europeo.

No se puede entender la naturaleza belicosa y violenta de las sociedades medievales sin entender antes que esa naturaleza no es más que el reflejo del pensamiento imperante en ese momento de la historia”

La escritura de La decadencia de un mundo: el comienzo del fin fue un proceso largo y duradero que llevé a cabo mientras seguía con mis estudios universitarios y, como ya he explicado en El origen de una saga, partió del personaje que creé para una partida de rol. La novela, siguendo las reglas habituales de su género, de nuevo tuvo una ambientación medieval, aunque con grandes diferencias con respecto a otras obras anteriores del género. Porque uno de los motores que me llevaron a crear la saga con las características que tiene en la actualidad fue precisamente el cómo se suele tratar el Medievo en la literatura en general, no sólo en la novela fantástica. Y es que una cosa que no podemos negar es que la Edad Media siempre, o casi siempre, aparece mitificada en el arte, con personajes idealizados y comportamientos irreales que acaban por resaltar los aspectos más amables de este periodo, ignorando en muchos casos sus rasgos más negativos. Pero la Edad Media fue lo que fue, sin duda el periodo más oscuro y menos amable de toda la historia de la humanidad, y es por ello por lo que en La decadencia de un mundo: el comienzo del fin quise darle una vuelta de rosca a este tema y recrear un Medievo que fuera realista, que oliese a verdad, que se pudiera palpar y aborrecer.

Una cosa que no podemos negar es que la Edad Media siempre, o casi siempre, aparece mitificada en el arte”

Cuando por fin encontré el tono que me pedía La decadencia de un mundo: el comienzo del fin, uno de los puntos que más peso tuvo en ello fue el de la ambientación realista. Me parecía imperante romper con esa idea errónea que nos transmitía el arte acerca de la Edad Media y por ello opté por investigar a fondo miles de cuestiones del Medievo europeo, desde las diferentes culturas existentes en el continente hasta los postulados de su medicina, pasando por otros aspectos más concretos como son la estructura feudal, la vida en el mar o la organización militar. Gracias a todo ese trabajo de documentación pude adquirir una idea más o menos completa de lo que supuso la Edad Media, más allá de lo que ya sabía gracias a mi curiosidad y mis clases en el instituto. Si a eso añadimos que siempre he sido un lector habitual de la novela histórica, y que algunas de mis obras favoritas de este género están ambientadas en la Edad Media (Los pilares de la Tierra y su continuación, Un mundo sin fin, de Ken Follet, se convirtieron inmediatamente en referentes para la novela), podemos entender un poco mejor el por qué considero que La decadencia de un mundo: el comienzo del fin es El nacimiento de un nuevo tipo de literatura fantástica.

Los pilares de la Tierra y su continuación, Un mundo sin fin, de Ken Follet, se convirtieron inmediatamente en referentes para la novela”

La Edad Media tuvo luces y sombras, como cualquier momento de la historia de la humanidad, pero en este caso con muchas más sombras que luces. No podemos olvidar que es el Medievo cuando las personas que cuestionaban las doctrinas de la Iglesia eran condenadas por herejía, algunas de ellas incluso fueron quemados en la hoguera por decir cosas que ahora sabemos que son verdad, aunque esto no es exclusivo de este periodo (Giordano Bruno fue condenado en 1600 por afirmar que la Tierra giraba alrededor del Sol, entre otras cuestiones). También es la Edad Media el momento en el que los médicos recomendaban no bañarse para no contagiarse de peste, fomentando con ello la propagación de enfermedades y creando epidemias a gran escala, ya ni hablar de la costumbre de las sangrías, que no hacían más que debilitar al enfermo. Pero quizás lo más importante de la Edad Media sea que fue el momento en el que nacieron los fanatismos religiosos (primero el cristiano y en respuesta a él el musulmán) que hoy en día azotan a la sociedad y atemorizan a medio mundo. Todas estas características de la Edad Media, a las que podemos añadir que la sociedad medieval era profundamente clasista, con unos pocos hombres gobernando sin límites sobre muchos que apenas tenían derechos (los siervos y los vasallos eran poco más que simples esclavos), hacen que sea necesario preguntarnos si de verdad debemos promover en el arte una imagen errónea y tergiversada de esta realidad medieval. Y la respuesta lógica es un rotundo y contundente no.

“En La decadencia de un mundo: el comienzo del fin quise darle una vuelta de rosca a este tema y recrear un Medievo que fuera realista, que oliese a verdad, que se pudiera palpar y aborrecer”

La Edad Media no se puede mitificar bajo ninguna cirucunstancia, ya sea en la literatura fantástica, histórica o simplemente en el cine. La Edad Media fue con diferencia el peor momento de nuestra historia y lo correcto, para recordar de dónde venimos, debería ser el no olvidar cuáles fueron sus aspectos más negativos. Al fin y al cabo no se puede entender la naturaleza belicosa y violenta de las sociedades medievales sin entender antes que esa naturaleza no es más que el reflejo del pensamiento imperante en ese momento de la historia. Por eso creo que una obra como es La decadencia de un mundo: el comienzo del fin, donde la ambientación realista es parte esencial de la obra, es tan importante dentro de su género, porque ayuda a desmitificar este periodo histórico tan poco agradable y que jamás debería ser tratado con simpleza.

*Imagen de cabecera tomada de National Geographic España

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2 comentarios en “La mitificación de la Edad Media en la literatura

  1. Hubo fanatismos por ambas partes pero el cristianismo no fue el que se radicalizó primero precisamente, ahí te equivocas. Las cruzadas surgieron después de que las fuerzas turcas atacasen amenazando la península de Anatolia y los límites de los reinos europeos (aparte de que la yihad está implícita en las enseñanzas de Mahoma y en el Corán a diferencia de la Biblia). Es entonces cuando el papa Urbano II da su famoso discurso y empiezan las campañas militares basadas en la fe y en recuperar la tierra sagrada. De igual forma que hay ejemplos idealizados también hay adaptaciones bastante fieles como El nombre de la rosa, La bestia del reino, Qué difícil es ser Dios, Los señores del acero o El Séptimo sello entre otras. Un saludo.

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    1. Lo que dices es muy interesante, pero de lo que va la entrada no es del origen de las cruzadas sino de cómo se muestra de manera generalizada la Edad Media. Y obviamente no siempre es igual, afortunadamente. Un saludo

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