Veyaön, la lágrima de Parcos

Siguiendo nuestro análisis de La Decadencia de un Mundo hoy llega el turno de hablar del planeta en el que se desarrolla la saga. Veyaön no es muy diferente a nuestra Tierra, con mares y océanos rodeando continentes e islas, con valles y montañas, con bosques, selvas y desiertos. Si miramos al firmamento encontramos que los días son iluminados por Deneb, una estrella amarilla muy parecida a nuestro Sol que sale por el este y se pone por el oeste, de nuevo como nuestro Sol. ¿Y por las noches? Entonces tenemos un sinfín de estrellas titilantes agrupadas en constelaciones, aunque evidentemente ninguna que conozcamos. Pero si algo destaca en las noches de Veyaön esa es Sashet, su satélite natural, blanco, grande y muy parecido a nuestra Luna. Este astro nocturno ilumina las noches y experimenta fases que, como le ocurre a la Luna, se repiten cada mes (otra peculiaridad del mundo es la división del tiempo en 13 meses). Sashet no es el único satélite de Veyaön, ya que existe un cuerpo más pequeño que orbita al conjunto Veyaön y Sashet, un cuerpo del que hay que decir que hace mucho que no se sabe nada. Y volviendo a nuestro querido planeta. Veyaön es algo más pequeño que la Tierra, aunque la fuerza de gravedad es muy similar, con una tectónica como la nuestra que además hace que su geografía varíe con el tiempo.

Al comienzo de la primera novela (El comienzo del fin) tenemos tres continentes conocidos, lo que no significa que sean los únicos pues el planeta aun no está completamente descubierto. Estos continentes tienen nombres que he sacado de tres de los principales supercontinentes que sabemos que ha habido en la larga historia geológica de la Tierra y se distribuyen tal y como podemos ver en la siguiente imagen. En esta entrada vamos a hablar de cada uno de ellos por separado para que podáis ir familiarizándoos con ellos.

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Rodinia, la Europa Medieval

El primer continente que veremos en esta entrada, y que conoceremos además en la primera novela (El comienzo del fin), es bastante parecido a la Europa medieval. Este continente tiene una forma peculiar al estar arqueado, con el mar Elsoniano en su interior), lo que permite dividirlo en dos sectores, uno oriental y otor occidental, que además tienen unas características físicas diferentes. En el norte tenemos una región completamente helada conocida como El Páramo, donde en principio parece haber solo animales, aunque en la parte más norte existe una antigua ciudad (Bórean), levantada en una remota época en la que el actual manto de hielo no cubría el continente. Más al sur, en el sector oriental del continente, tenemos las extensas praderas de Rascow, donde habitan tribus nómadas de heimblaks cuya cultura gira en torno a los caballos salvajes, los tarpanes. Por el contrario, si nos vamos al sector occidental tenemos primero las llamadas Tierras Bárbaras del Norte, un terreno duro pero relativamente fértil en el que habitan los indómitos nórdicos, heimblaks de gran corpulencia que tienen una sociedad tribal estructurada en castas: los jarls (gobernantes), los hersir (guerreros) y los bóndi (campesinos). Y si a alguien le suenan los tres conceptos es normal, pues esta sociedad está muy inspirada en la sociedad de los vikingos, aunque con pequeñas diferentes propias de adaptarla al nuevo mundo. Junto a las Tierras Bárbaras del Norte, al oeste, tenemos Karchzadmur-Hêdk, el hogar de los los karchs en el continente, aunque hay que aclarar que esta Raza Libre (ver Los habitantes de Veyaön) son originarios del continente de Kenorlandia, del que hablaremos más adelante. Ahora vamos a ir al sur en nuestro recorrido y nos vamos a adentrar en el conocido como el Brazo de Rodinia, una estrecha porción del continente que se dispone alargada en dirección norte-sur. Es en ella donde encontramos la auténtica civilización rodiniense, la Europa Medieval que antes anticipaba, porque es aquí donde tenemos a la sociedad heimblak en su máximo esplendor. Rodinia es el continente que los vio nacer y también el lugar donde apareció el primer estado heimblak, pero con el tiempo y por disputas territoriales y diferencias culturales este primer estado acabó por disgregarse en varios que no han parado de guerrear entre ellos, de manera que su número constantemente cambia. Al comienzo de La Decadencia de un Mundo tenemos cinco estados diferentes: los reinos de Rovanon, Palär, Aventián y Celián, y la República de Quiriel. Dentro del Brazo de Rodinia tenemos dos territorios que parten a modo de península de la parte central, ocupada por esos estados heimblaks.  Al oeste, y separado del brazo por un alto sistema montañoso, tenemos un terreno de origen volcánico que recibe el nombre de Fervencineria y en el que no habita nadie en la actualidad, aunque en el pasado hubo una civilización de la que ahora solo tenemos ruinas. Al este encontramos Endemsthen, el lugar del que proceden los ender y por el momento el único territorio del planeta que pertenece exclusivamente a esta especie. Y para terminar nuestro repaso de Rodinia, si viajamos más al sur, hasta el extremo de Brazo, están las Tierras Bárbaras del Sur, una región habitada por svarair que los heimblaks no se han atrevido a colonizar todavía.

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Rodinia es el lugar de origen de los heimblaks y los ender, que ya dijimos que están emperantados. Pero como ya hemos visto también tenemos un territorio karch y otro dominado por los svarair, pero debemos hablar también de una de las islas que hay cercanas al continente. Porque Vayatan, al noroeste del Brazo de Rodinia, es el hogar de los alfäir de este continente, que no su lugar de origen porque esta Raza Libre procede de Vendia. Pero en los últimos siglos la isla ha empezado un proceso de colonización por parte de los heimblaks que está haciendo que la relación de fuerzas cambie, así que habrá que esperar para ver en qué termina todo eso.

Kenorlandia, el continente tropical

Kenorlandia, también conocido como el Continente del Alba, es el segundo continente y el lugar donde se desarrollará principalmente la segunda novela (Acechando desde las sombras). Su forma es más o menos redondeada, con un mar interior hacia la mitad sur, el mar Orudsonio, que se comunica con el océano de Välbaria por el Estrecho de Pokamir. La posición más o menos central de Kenorlandia hace que el continente tenga casi en todas sus partes un clima tropical, aunque con grandes diferencias fruto de los elevados sistemas montañosos que en él encontramos, de entre los que destaca el Grimbelston, la mayor cordillera del planeta. De esta manera podemos hablar de cuatro franjas climáticas latitudinales en Kenorlandia. Al norte tenemos un clima semiráido afectado especialmente por la existencia de las Quenóxinam. Es aquí donde tenemos las sabanas de Traskarian y la Península de Sekath, algo más húmeda gracias a las corrientes marinas que bañan sus costas. Al otro lado del sistema montañoso el clima se hace de pronto muy húmedo y encontramos densas y numerosas selvas que cubren buena parte de las regiones de Koporkos y Shabkahara, con la Meseta de Luperkos como principal relieve, y más al sur las regiones de Karethkos, Korgaert (posiblemente el lugar de origen de los karchs) y de Shiugajalín. Al noroeste de esta parte climática de Kenorlandia tenemos un mar somero de aguas cálidas, el mar Yureno, bordeado en su parte más oriental por un arco de islas: Las Esvénidas, que lo aíslan del océano de Gorgon. En el centro de este mar se encuentra Islant, una ciudad flotante que es refugio inexpugnable de piratas, y es que entre las diferentes islas Esvénidas hay levantado un enorme muro que las une y que la hace del todo inexpugnable. La tercera franja climática ya nos lleva a la mitad sur del continente, a los bordes del Orudsonio. En esta región el clima se vuelve mucho más árido, de manera que aquí no encontramos sabanas sino directamente desiertos, todos ellos refugiados y aislados del mar por otro sistema montañoso: Los Huronios. Por último, en el extremo suroccidental del continente, el clima es más suave y en él se desarrollan húmedas praderas con densos bosques, que es lo que tenemos en Khuskarán.

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Las culturas de Kenorlandia son muy variadas debido a los diferentes climas que encontramos, algunas inspiradas en el mundo egipcio si este se hubiera desarrollado en la  Edad Media, otras claramente basadas en Bizancio y algunas completamente inventadas. Pero no todo es terreno continental, ya que en los alrededores del continente tenemos dos áreas insulares de gran importancia, además de las ya mencionadas Esvénidas. Al norte del continente tenemos el archipiélago de las Islas Carélidas, un conjunto de cuatro islas que tienen un clima variado y que en el pasado formaron parte de un inmenso imperio que también incluía Traskarian y Sekath. Actualmente estas islas mantienen una lucha con el reino heredero de aquel gran imperio, situado en la cercana península de Sekath. Más al sur de este archipiélago tenemos la isla de Hässaver, de origen volcánico y habitada principalmente por svarair. Por su parte, al sur de Kenorlandia está la Isla de Trajimenia, hogar de valientes conquistadores que acabaron por asentarse al sur de Vendia, donde crearon un gran imperio que veremos a continuación.

Vendia, el continente de los contrastes

El último de los tres continentes, que visitaremos a fondo en la tercera novela (Un nuevo renacer), es Vendia. Esta masa de tierra tiene forma de “V” y se amolda bien a Rodinia, de la que está separada al norte por el Estrecho de Pandia y en el resto por el mar Gaedano. Vendia es un continente de contrastes, con una región norte más o menos abrupta (Tarmazghara) en la que en el pasado hubo una gran civilización de amplios conocimientos que cayó en decadencia por un motivo desconocido. Ahora este terreno lo ocupan tribus nómadas de clara inspiración bereber, pero quién sabe qué ocurrirá en un futuro. Más al sur, en la parte central de Vendia, tenemos el Gran Desierto de Dahomey, la mayor superficie árida del planeta, donde habitan poblaciones nómadas de prácticamente todas las especies y en cuyo centro tenemos el lago salado de Leager. Más al sur, ya cruzando las imponentes Avalonam, un sistema montañoso que hacia su extremo oriental se divide en dos brazos separados por el Valle del Yelahabab, llegamos a las Selvas de Dinanthos, el lugar de donde proceden los alfäir. Estas selvas tropicales son tan densas y están tan llenas de peligros que son muy pocos los que se han atrevido a adentrarse en ellas para descubrir sus secretos. ¿Quién sabe lo que habrá en su corazón y en las orillas del Lago Silë? Y por último, más al sur, tenemos un clima templado en el que se localizan las llanuras de Teusherandi y Tusenda y la región de Tahuarpas. Las tres zonas son actualmente ocupadas por el mayor estado del continente, el Imperio Trajimeno. Este estado, también conocido como el Imperio de las Tres Capitales, fue levantado por heimblaks colonos de la Isla de Trajimenia que se asentaron en las tierras fértiles de los ríos Guarahuelches, Biporandi y Romapagar, creando uno de los mayores y más prósperos imperios de toda Veyaön.

Vendia.jpg

La geografía de Veyaön es variada y gracias a ellos tenemos culturas muy diversas. La riqueza del mundo creado en La Decadencia de un Mundo es uno de sus principales atractivos, y por ello es la mejor opción para terminar nuestro análisis de la tetralogía. Pronto la primera novela será publicada y entonces tendréis la oportunidad de descubrir más secretos de esta tetralogía fantástica tan peculiar. Sólo espero que la disfrutéis leyendo como yo creándola.

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