Los habitantes de Veyaön

Una vez vista la mitología de La decadencia de un mundo vamos a hablar de las diferentes especies que pueblan Veyaön, el planeta donde se desarrolla la saga. Y es que una de las características más destacadas de esta saga es precisamente que en ella tenemos múltiples criaturas, y a pesar de la clara inspiración tolkienana no encontramos entre ellas ni a humanos ni a elfos ni a ninguna otra especie que nos resulte conocida. No al menos en el sentido estricto, pues los seres que puebla Veyaön son criaturas completamente nuevas que sin embargo tienen muchas semejanzas con las que encontramos en otras obra literarias, no solo en la de Tolkien. Estas especies son siete y se agrupan tradicionalmente en dos grandes grupos atendiendo a lo que algunos estudiosos de este universo (muy importante tener en cuenta que aquí no hay verdades absolutas) creen que fue su origen. A continuación vamos a hablar de todas estas especies, y para que os hagáis una mejor idea de cómo son voy a tomar como símil las criaturas que encontramos en diferentes películas del género fantástico. Y aviso que las semajanzas acaban en el aspecto físico.

“Una de las características más destacadas de esta saga es precisamente que en ella tenemos múltiples criaturas, y a pesar de la clara inspiración tolkienana no encontramos entre ellas ni a humanos ni a elfos ni a ninguna otra especie que nos resulte conocida”

Las Razas Libres, los hijos del Seltya

El primero de los grupos es el de las denominadas Razas Libres, criaturas autoconscientes que no son dioses. Según se cree estas especies nacieron de los fragmentos de un objeto ancestral, el Seltya, cuya destrucción cambió drásticamente el mundo al ser el responsable de que el cosmos diera paso al caos. Todas estas especies, aunque se denominen como Razas Libres, son especies de aspecto antropomorfo (similar al ser humano) pero con unos rasgos físicos y unos comportamientos muy marcados que las diferencian con relativa facilidad unas de otras. En total son cinco las Razas Libres conocidos, pero como veremos hay quien considera más, y es que ya he dicho que en La decadencia de un mundo lo que se dice y se cree no es necesariamente lo correcto ni la verdad.

“Las Razas Libres son criaturas autoconscientes que nacieron de los fragmentos de un objeto ancestral, el Seltya, cuya destrucción cambió drásticamente el mundo”

Razas Libres 1.pngHeimblaks (humanos): La primera de las Razas Libres que veremos es la más extendida de todas ellas. El motivo de esa gran expansión global se debe a su gran adaptabilidad, que los ha llevado incluso a las regiones más inhóspitas del planeta (para saber más de él leer Veyaön, la lágrima de Parcos). Los heimblaks tienen nuestras mismas virtudes y nuestros mismos defectos, pues son muy belicosos y bastante egoistas por naturaleza, aunque eso no quita que no sean amigables con los que forman parte de su entorno más inmediato.

Razas Libres 2.jpgAlfäir (elfos de Tolkien): La segunda Raza Libre en importancia son los alfäir, que podríamos relacionar con los elfos del mundo de Tolkien, aunque con grandes diferencias. Por ejemplo, nuestros alfäir, aunque pueden llegar a vivir hasta 600 años, sí son mortales. De hecho son una especie que sufre de una elevadísima mortandad infantil, por lo que cada pareja suele tener un elevado número de hijos, conscientes de que solo un 10-30% de ellos logrará alcanzar la vida adulta. Quizás por eso los alfäir son tan fríos en el trato y tan distantes con el resto, hasta el punto de que muchos directamente se comportan de una manera altiva y prepotente, lo que hace que no se lleven muy bien con las otras especies de Veyaön. En cuanto a sus rasgos físicos, mantienen las orejas “picudas” del mundo de Tolkien, una vista muy aguda y un gran sentido del oído, pero su olfato y su gusto están mal desarrollados, además de que normalmente de media son más altos que los heimblaks. Dentro de los alfäir tenemos lo que algunos consideran como subespecies, aunque hay quienes prefieren definirlos como especies emparentadas, igual que los diferentes tipos de lobos que tenemos en el planeta. En este grupo encontramos a los svarair, considerados como los alfäir salvajes por ser bastante más indómitos, de mayor corpulencia, piel más oscura y un cabello en muchos casos castaño o incluso rojizo. Otra peculiaridad de los svarair es que son amantes del mar, motivo por el que suelen vivir en archipiélagos o costas, muchas veces en lugares a donde los heimblaks aún no han llegado. Los nerst por su parte se caracterizan por un cabello negro o muy oscuro y un comportamiento extremadamente desconfiado. También podemos decir que son muy introvertidos y tímidos, y es que prefieren pasar desapercibidos para no llamar jamás la atención, si es necesario haciéndose pasar por uno de los híbridos entre especies de los que hablaremos al final de esta entrada. Los nerst solo viven en un lugar del planeta, o al menos eso es lo que todo el mundo cree, en una isla que hasta hace bien poco era habitada exclusivamente por alfäir. Por último hay quien afirma que existen unos alfäir de piel oscura, pero lo cierto es que nadie los ha visto jamás y no está claro si son fruto de la imaginación de alguien o no.

Razas Libres 3.jpgEnder (hobbits): La tercera especie destacada de Veyaön está lejanamente emparentada con los heimblaks, con los que comparten su aspecto físico pero no su tamaño, ya que rara vez superan el metro de altura. Los ender son nuestros medianos, seres por naturaleza nómadas que gozan de un excelente sentido del gusto y del olfato, motivo por el que suelen encontrarse como cocineros. Lo más destacado de los ender es su particular sociedad, y es que en ella las relaciones monógamas no existen, pues el sexo es un elemento cotidiano más que les sirve para afianzar lazos, tanto entre personas del mismo sexo como de diferente sexo. Y aunque los comparemos con los hobbits, NO tienen los pies peludos, y desde luego no son siempre tan amigables.

Razas Libres 4.pngKarchs (enanos): La cuarta especie de las llamadas Razas Libres son los karchs, criaturas de constitución robusta y una altura que se sitúa en torno al 1’40-1’60 m. Los karchs son muy resistentes a condiciones ambientales adversas y les encanta el trabajo al aire libre, en especial la construcción, pero también son muy hábiles en minería, orfebrería y metalurgia. Pero que no os engañe su aspecto, ya que los karchs son una de las criaturas más amigables y cariñosas de Veyaön, seres de gran hospitalidad con los que es difícil no encariñarse. Y no, no viven bajo tierra.

Gosseins (sin homólogo): La última de las Razas Libres es muy peculiar. Para empezar estamos hablando de la única que parece estar extinta, ya que hace siglos que nadie ve uno. Por ello hablaremos de ellos en pasado. Los gosseins estaban lejanamente emparentados con los karchs, lo que se apreciaba en su tamaño similar, aunque eran algo más bajos (en torno al 1’30 m), no eran tan robustos y su piel era ligeramente amarillenta. Además, sus orejas eran bastante puntiagudas, más que las de los alfäir. Otro aspecto que demuestra su parentesco, aunque en este caso puede ser resultado de la convivencia de ambas especies en entornos subterráneos (los gosseins sí vivían bajo tierra, donde excavaban increíbles ciudades), es que compartían elementos culturales con los karchs, pues los gosseins también solían llevar siempre vello facial que cuidaban con mucho mimo, en su caso perillas. Según los textos antiguos, los gosseins eran seres muy inteligentes que solían diseñar artefactos de gran espectacularidad, lo que hace más extraña su desaparición. De hecho, la ausencia de ellos en el planeta es un misterio aun no resuelto, aunque hipótesis no faltan. Algunos creen que fue su gran afición por las gemas, aunque no exista evidencia de que eso fuera cierto, lo que acabó por llevarles a la perdición. Otros sin embargo creen que se mezclaron con los karchs, hasta el punto de que algunos estudiosos del tema afirman que en cada karch hay un poquito de gossein.

La corrupción de Emgash, las Razas Caídas

Las Razas Libres en principio debieron surgir a partir de los fragmentos del Seltya, pero no son las únicas especies que habitan el planeta. Y es que Emgash, un dios que ha jugado un papel muy importante en el devenir de Veyaön, viajó al planeta muchas veces y poco a poco fue corrompiendo con sus engaños y mentiras a una parte de las Razas Libres. De esta forma, los “corrompidos” por Emgash con el tiempo se alejaron del camino que debían seguir y así llegaron a constituir especies propias. Ese es el origen de las llamadas Razas Caídas, o al menos la que se da por cierta, por lo que en varios casos las podemos definir como las versiones “corruptas” de algunas de las Razas Libres.

“Emgash, un dios que ha jugado un papel muy importante en el devenir de Veyaön, viajó al planeta muchas veces y poco a poco fue corrompiendo con sus engaños y mentiras a una parte de las Razas Libres”

Raza Caida 1.jpgÚroks (sin homólogo): Los úroks los podemos definir, si la teoría antes expuesta realmente es correcta, como los heimblaks que se dejaron convencer por Emgash. Físicamente son muy parecidos a ellos, aunque con una piel más bien cenicienta y una corpulencia mucho mayor. En cuanto a su sociedad, es muy belicosa y en ella la selección natural es tan intensa que es lo que los ha llevado a tener ese potente físico que los caracteriza. Además, suelen ir con la cabeza siempre rapada o con el pelo muy corto para que no los puedan coger por el cabello cuando luchan, no tienen colmillos destacados y TODOS SON ZURDOS. Por todas estas características no podemos hablar de un homólogo en el cine de los úroks, aunque para hacernos una idea podemos pensar en los uruk hai de El señor de los anillos, pero con unos rasgos faciales mucho más “humanos”.

Raza Caida 2.jpgDökkair (elfos de Hellboy II): La segunda Raza Caída es considerada por muchos no como una especie propia sino como una subespecie de alfär, motivo por el que se les llama Alfäir Caídos. Los dökkair son por lo general seres desconfiados pero aun así bastante más amistosos con el resto de especies de Veyaön que los alfäir, en parte posiblemente porque tienden a ser rechazados por las sociedades de heimblaks y alfäir, lo que sin duda los ha llevado a ser más extrovertidos y comprensivos. Su constitución es muy similar a la de los alfäir pero con ciertas diferencias, ya que su piel es más pálida, su cabello es por lo general blanco o de un rubio platino y sus ojos son morados o rojos. Los elfos de la película de Hellboy II: El ejército dorado son muy parecidos a los dökkair.

Raza Caida 3.jpgGossgos (determinados orcos de Tolkien): Si los úroks son heimblaks caídos y los dokkäir alfäir caídos, los gossgos son la versión gossein que fue corrompida por Emgash. Físicamente se caracterizan por tener una piel amarillenta que no se ve en la imagen (tampoco son tan “deformes”), algo más verdosa que la de los gosseins, por la presencia de largas perillas negras que cuidan con mucho mimo y porque son todos calvos, incluidas las hembras. Los gossgos, en algunas regiones gosgos, son muy inventivos y mañosos a la hora de fabricar objetos, otro elemento que comparten con los gosseins, pero aun así es habitual encontrarlos como esclavos en la sociedad de los heimblaks.

Raza Caida 4.jpgKobolds (elfos de J. K. Rowling): La última Raza Caída que veremos es la de los kobolds, la especie emparentada con los ender, o su versión corrupta si la teoría de Emgash es correcta. Físicamente se caracterizan por una piel pálida, grandes orejas deformes y unos ojos muy claros, de color verde. Los kobolds son seres huidizos y bromistas que viven en cuevas naturales o galerías mineras y que prefieren atacar sin ser vistos, por lo general mediante emboscadas. Este rasgo de su comportamiento ha llevado a muchos a considerar a los kobolds como seres no reales, una especie de duende que gasta bromas y que alguien inventó para asustar a los niños. Si de verdad existen o no es algo que tendremos que descubrir leyendo la tetralogía.

Híbridos

Siete son las especies antropomorfas puras que se conocen al comienzo de La decadencia de un mundo, aunque nunca se sabe si alguien descubrirá o redescubrirá nuevas en un futuro. Lo que sí podemos anticipar es que, debido al constante contacto de unas especies con otras, existen criaturas que tienen rasgos físicos intermedios entre dos de ellas que son en realidad el resultado de determinados cruces genéticos. Así es como llegamos a los mestizos, seres que son el resultado de relaciones sexuales entre heimblaks y alfäir (incluyendo svarair o nerst), no siempre consentidas. Los mestizos mantienen características físicas de ambos progenitores, con unos rasgos faciales similares a los de los alfäir pero con una menor estatura, una piel más oscura, presencia de vello facial (aunque escaso), unas orejas más redondeadas y unos cabellos que pueden ir del castaño hasta el negro. Sus comienzos suelen ser duros, pero por reunir características de ambos mundos pueden ser rivales que no se deben menospreciar. Otros híbridos, aunque menos habituales en Veyaön que los mestizos, son los semidokkäir (alfaïr con dokkäir) y los semiúroks (heimblaks con úroks).

“Debido al constante contacto de unas especies con otras, existen criaturas que tienen rasgos físicos intermedios entre dos de ellas que son en realidad el resultado de determinados cruces genéticos”

Estas son las criaturas que pueblan nuestro universo, variado y rico desde el punto de vista cultural. Algunas de estas especies tienen fuertes lazos religiosos, otras parecen empeñadas en dejar atrás el pasado y avanzar hacia una sociedad diferente a la dominante en cada momento. Solo espero que tengáis la paciencia para conocerlas y disfrutar de la compañía de algunos de los individuos más interesantes de La decadencia de un mundo.

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