Dioses y otras criaturas mágicas

La mitología de La decadencia de un mundo, la tetralogía literaria de cuyo origen ya hemos hablado, es uno de los aspectos más destacados de la saga. El motivo es fácil, y es que al tratarse de un mundo completamente inventado hay que desarrollar todos los aspectos sociales y culturales, lo que incluye evidentemente la religión. Para ello mi hermano y yo nos hemos inspirado en culturas de todo el globo, en especial en las mitologías nórdica y griega, pero también hemos puesto el ojo en la mitología egipcia, en la judeocristiana, en la mesopotámica e incluso en la hinduista. Estos elementos que hemos tomado de mitologías y culturas existentes los hemos mezclado con ideas propias, creando de este modo una mitología única pero con retazos que en algún caso seguro que os resultarán vagamente conocidos, con los dioses habitando su propio “Olimpo” e interviniendo de una manera más o menos activa en los sucesos que ocurren en el planeta.

“Al tratarse de un mundo completamente inventado hay que desarrollar todos los aspectos sociales y culturales, lo que incluye evidentemente la religión”

Los primigenios, el comienzo de todo

Lo primero que debemos explicar de la mitología de La decadencia de un mundo es que los dioses se clasifican en tres categorías diferentes. La primera de estas categorías y la más antigua la definen las deidades que podemos llamar Primigenios, y a pesar de la coincidencia en el término no están relacionados con la obra de H.P. Lovecraft sino con los titanes de la cultura griega. Los Primigenios es como conocemos a los dos dioses que existieron en los comienzos del universo, mucho antes de que el planeta en el que se desarrolla la saga existiera si quiera. Son por tanto los primeros habitantes, a pesar de lo cuál eran muy diferentes. Uno de ellos era capaz de ver el futuro y gracias a esta habilidad supo lo que ocurriría si se inmolaba, cosa que hizo para tristeza de su compañero. De esta explosiva muerte nacieron las estrellas del firmamento, entre ellas Deneb, el “Sol” de este mundo. Pero el otro Primigenio no podía ver el futuro sino el pasado, de manera que tras la muerte de su compañera supo lo que había pasado. De pronto se había quedado solo en el universo y su tristeza fue mayúscula, pero gracias a ella, o más bien a las lágrimas que derramó en recuerdo de su difunta pareja, surgió nuestro planeta: Veyaön, la lágrima de Parcos.

“Los Primigenios es como conocemos a los dos dioses que existieron en los comienzos del universo, mucho antes de que el planeta en el que se desarrolla la saga existiera si quiera”

Los Cuatro Elementales y el Panteón del Carathdur

Durante millones de años el planeta fue evolucionando poco a poco y con el tiempo hicieron su aparición en él los cuatro elementos clásicos de la materia: el fuego, el agua, el aire y la tierra. Pero los cambios no acabaron aquí, ya que de entre estos cuatro elementos surgieron cuatro entidades autoconscientes que además eran capaces de controlarlos. Estas entidades son los llamados Dioses Elementales, seres en torno a los que gira la mitología de La decadencia de un mundo y que no tardaron en proclamarse los regentes del mundo, al que vigilan desde un lugar especial del que hablaremos más tarde. Los Dioses Elementales son por tanto cuatro: Sebok, que es el regente del dominio del fuego y cuyo símbolo aparece a la izquierda de la siguiente imagen; Veiana, esposa de Sebok y dueña y señora del elemento aire, cuyo símbolo es el de arriba; Merienna, regente del dominio del agua (derecha); y Tégeo, el esposo de Merienna y dueño y señor del elemento tierra, que ocupa en el círculo que los reune la posición más inferior. En torno a estos cuatro dioses, dos de género masculino y dos de género femenino, gira toda la mitología de Veyaön. Ellos son las cuatro divinidades principales.

elementales

Los Dioses Elementales son cruciales para comprender la mitología de La decadencia de un mundo, pero no son las únicas divinidades que encontramos en la tetralogía. Durante millones de años los cuatro habitaron y moldearon el planeta a su antojo, y durante todo ese tiempo mantuvieron relaciones de las que fueron naciendo otras criaturas que acabarían por ser conocidas como Dioses. Porque aunque los Cuatro Elementales sean las deidades principales, los que reciben la adoración de los habitantes de Veyaön son estos seres divinos que no son capaces de controlar a los cuatro elementos pero sí de controlar ciertos aspectos de la vida cotidiana. Los dioses de La decadencia de un mundo que no son Elementales son 28 y se agrupan en función de los cuatro dominios relacionados con los cuatro elementos tradicionales, y se encargan como digo de una parte importante de la vida.

FUEGO AIRE AGUA TIERRA
Sebok Veiana Merienna Tégeo

Yánnathar (luz)

Cornuquëia (tiempo) Nitsh (oscuridad) Gayenna (fertilidad)
Anuya (dones y fortuna) Cosmelial (orden y tranquilidad) Methsak (muerte) Andirosh (caza)
Íkvasan (minería y metalurgia) Eios (mensajero) Varlith (comercio) Eyrin (naturaleza)
Posek (guerra) Roqneb (bestias aladas) Sashelas (bestias marinas) Nethos (bestias terrestres)
Tyrdell (justicia) Neftayet (sabiduría) Fanverg (desconfianza) Hérmthot (viajeros)
Bándor (resurrección) Eldan (música y fiestas) Emgash (engaño) Kaërz (protección)
Forsëk (magia) Shengok (hogar) Gumag (caos) Freygan (bosques)

Los dioses de La decadencia de un mundo viven en un plano diferente al de Veyaön, representado como una gran ciudad con un inmenso patio porticado. Estoy hablando del Carathdur, donde además tenemos el templo que hace las veces de palacio y donde se encuentra la Sala de los Cuatro Tronos, desde donde controlan el Universo los Cuatro Elementales. Pero no todos los dioses habitan este lugar, ya que Methsak, el Dios de la Muerte, habita en su propio plano, que es el lugar al que van las almas de los difuntos y que comparte su nombre. Y luego hay muchas de estas divinidades que por unos motivos u otros prefieren pasar largas temporadas en Veyaön, en principio sin intervenir en lo que ocurre en el planeta, aunque ese aspecto a veces les resulta muy difícil de cumplir.

“Los dioses de La decadencia de un mundo que no son Elementales son 28 y se agrupan en función de los cuatro dominios relacionados con los cuatro elementos tradicionales”

Criaturas mitológicas no divinas: siervos y mascotas

Los dioses no son las únicas criaturas divinas que encontramos en La decadencia de un mundo, ya que cada uno de los Cuatro Elementales tiene como mascota a un ser mitológico que no ha sido creado para esta saga, sino que son criaturas tomadas de otras mitologías. Porque Sebok, como Elemental del Fuego, tiene a su cuidado los temidos dragones, criaturas muy inteligentes y de grandes dimensiones que habitan en el Carathdur junto a su dueño. Aunque hay que explicar que en el pasado el Dios Emgash robó unos huevos que los llevó a Veyaön, desencadenando con ello uno de los periodos más convulsos de la historia del planeta. Por su parte Veiana tiene a sus grifos, criaturas que en ocasiones viajan al planeta en representación de su dueña, aunque cuando lo hacen procuran no ser vistos ni intervenir tampoco en los conflictos que hay en él. Tégeo tiene a los basiliscos, muy similares a los dragones pero sin alas y de un tamaño ligeramente menor, que a diferencia de los anteriores suelen habitar en las profundidades de Veyaön. Y por último encontramos a los nagas de Merienna, serpientes marinas de grandes dimensiones que habitan en los mares del planeta para velar por sus habitantes y causar hundimientos de quienes se portan mal con el mar.

“Cada uno de los Cuatro Elementales tiene como mascota a un ser mitológico que no ha sido creado para esta saga, sino que son criaturas tomadas de otras mitologías”

Y si los Cuatro Elementales tienen mascotas, ¿los demás dioses qué tienen? Ellos no tienen el mismo poder que sus progenitores, como ya hemos dicho, pero tampoco están solos. Y no me refiero a sus relaciones sentimentales y líos amorosos entre ellos, que nos darían para escribir un libro entero, sino que los dioses de La decadencia de un mundo tienen siervos que trabajan para (y por) ellos. La mayoría de estos siervos viven en Veyaön representando a sus amos y son conocidos por sus habitantes como gigantes. Hay muchos tipos de gigantes, pero los más conocidos son sin duda los ettins de Freygan y los trolls de Emgash.

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